Comer sin culpa

Mi nombre es Shirley Malespín, tengo 33 años, vivo en Costa Rica con mi esposo y mis dos perros, soy comunicadora y desde muy joven me apasiona la cocina, gracias a mi mamá, que es una gran cocinera. Trabajo en una agencia que se llama Próxima Comunicación y estudio cocina profesional en una escuela de gastronomía en San José.

 

 

 

(Mi esposo Esteban y mis dos perras, Dasha y Cocoa 🙂

 

Hace varios años solía tener sobre peso (como todas en mi familia) pero tomé la decisión de sentirme mejor conmigo misma y poco a poco  y con ayuda de una nutricionista comencé a cambiar mis hábitos. Así fue como le di paso a la comida saludable, a hacer ejercicio, a perder cachetes y a ganar sonrisa:

13567159_1471782019505907_7442600955166089972_n
A la derecha, a mis 20 años y a la izquierda a mis 32, después de correr mi primera Maratón, en Orlando.

La comida y la cocina son un placer y una fortuna por la que deberíamos estar siempre agradecidos. Sin embargo, es común escuchar gente que quiere cuidarse, pero que esto no coincide con su deseo de comer algo rico, o bien, algunas personas tienen una relación nociva con la comida, comen en exceso, comen cualquier cosa por ansiedad y luego sienten remordimiento.

Si usted es de las personas a quienes les pasa esto, pero quiere bajar de peso y cuidarse, desde mi experiencia con los malos hábitos, le aconsejo dos cosas para empezar:

1. Deje de quejarse. Sea agradecido con la comida que tiene todos los días y disfrute siempre lo que come. Ya sea la canasta de chicharrones o el pollito con vegetales que se preparó. Saboree lo que come y aprécielo. No todos tienen la misma suerte.
2. Si va a sentir remordimiento por algo, mejor no se lo coma y escoja una opción más nutritiva que sí lo haga sentir bien. Hacer algo y luego sentir culpa por eso se parece más a una adicción que a una experiencia que nos da y vida energía, como cocinar y comer.

Una de las costumbres que más me ayuda a mantener un peso saludable, además de hacer deporte, es que si me antojo de comer algo diferente (desde queque de chocolate hasta patacones con chifrijo),  la mayor parte del tiempo lo cocino yo en lugar de ir al supermercado o a un restaurante a comprarlo, que es lo más fácil. Esto además de que lo hace más saludable, hace que me antoje menos, porque siempre implica sacar el tiempo y cocinar. Eso sí, también de vez en cuando me compro algo que se me antoje: un helado, una golosina o una hamburguesa con papas y las disfruto en paz porque en la vida también hay que tener balance. 

En mis años como cocinera y deportista, he aprendido sobre recetas y productos para aprender a cocinar más saludablemente, sin sacrificar el buen sabor. Todos los días experimento e invento cosas nuevas que quiero compartir en este blog de cocina, que es libre de azúcar, libre de comida aburrida, y sobre todo libre de culpa. 

Shirley

 ccbdb1b8-59fb-4913-bd9b-d677ec004a9c