10 hábitos que me ayudan a tener un peso saludable (ahora)

Aunque tengo contextura delgada, no soy de las personas naturalmente delgadas y que pueden comer lo que quieran sin engordarse. No tengo tampoco un metabolismo muy beneficioso y si me descuido, subo de peso  rápido y fácil, como la mayoría de gente. Empiezo por aquí para decirle que sé lo difícil que luce a veces el panorama cuando queremos mejorar nuestra salud, pero no se desanime, porque sí se puede y sin sufrir en el intento.

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Ahí arriba me veo muy alta pero soy tamaño hobbit, chiquillos (Mido 1.45, pero bueno, lo que cuenta es el corazón y ese es muy grande 🙂 

Cuando tenía 20 años, era una gordita que comía diario pan de la canela en la UCR y no hacía nada de ejercicio. Ahora tengo 35  años y hago ejercicio, como mejor, me siento mejor y sonrío más.

Desde que bajé de peso, hace unos 10 años, me tengo que cuidar, y he logrado mantener un peso saludable, hago maratones y especialmente, me siento mejor conmigo misma.  Sin embargo  no es fácil, siempre se me antojan porquerías y cosas dulces y tengo una gordita interna que me dice que no me levante a hacer ejercicio, que me compre la bolsa de galletas Yipi y me la coma toda viendo tele en el sofá.

Pero no. Hay que ayudarse y quererse chiquillos, por salud mental y física, por sembrar para nuestros años próximos y para sentirnos bien con nosotros mismos.  Yo sé que hay que quererse y aceptarse,  y no pienso que la delgadez sea sinónimo de felicidad. Lo que sí pienso es que los buenos hábitos nos ayudan a tener una vida más feliz y equilibrada.  En mi caso no me sentía bien con los malos hábitos que tenía como el sendentarismo y la mala alimentación. Y luego, después de comenzar a quererme y aceptarme un poquito más, vino el cambio, casi naturalmente.

Para mantenerme bien tengo que tener buenos hábitos y como sé que muchos de ustedes este año tienen el propósito de bajar de peso, ser más saludables y comer mejor, se los comparto, por si alguno le sirve de inspiración.

  1. Busqué ayuda: Aunque creamos que sabemos, a veces no sabemos cómo comer. No es bueno ponerse a inventar ni ponerse creativo, para eso existen profesionales, que ahora son muy accesibles. Desde que decidí cambiar mis hábitos  busqué una nutricionista que me hizo un plan. No paso hambre y nunca estoy a dieta. No se trata de comer menos si no de comer mejor. Y algo más importante para empezar: la ayuda no necesariamente tiene que ser nutricional, a veces lo primero que necesitamos es terapia psicológica para manejar la ansiedad, la depresión y la falta de autoestima. Dígamoslo así, sin pena, porque no tiene nada de malo.
  2. Como pocos carbohidratos simples: Siempre se me antoja el queque de chocolate, las galletas, el pan dulce,… pero no incluyo estos alimentos en mi comida diaria y cuando se me antojan trato de hacerlos yo, de forma más saludable (sin azúcar, con ingredientes más nutritivos). Como principalmente carbohidratos complejos como arroz integral, tortillas y mi dieta tiene principalmente vegetales y proteínas. Como dice uno de mis escritores favoritos, Michael Pollan: “Eat food, not too much, mostly plants”. 
  3. Hago un “cheat meal” a la semana:  Una vez a la semana (normalmente el fin de semana) hago una comida de trampa o “cheat meal” y me como lo que quiero, una hamburguesa con papas o un helado de chocolate. Lo disfruto y me lo como libre de culpa, y luego sigo con mi vida normal. Es insostenible no comer nunca cosas que se nos antojan, no se torture. Ese hábito de hacer un cheat meal le ayuda a bajar la ansiedad por cosas poco saludables y puede seguir con su plan tranquilamente.
  4.  Ando cargando mi propia comida: Es muy obvio, pero para mucha gente no lo es tanto. La comida preparada, enlatada o de sodas es normalmente alta azúcar y grasas y las porciones son enormes, entonces yo me hago cargo de lo que me voy a comer y siempre lo ando en el bolso. Me organizo para preparar la noche anterior el almuerzo, si tengo que llevar y ando meriendas para llevar como frutas o yogur, para que no me agarre la calle con hambre porque me termino comiendo cualquier cosa. 14705866_1587449967939111_8792013026841041872_n
  5. Siempre incluyo proteína en el desayuno: En lugar de comer un plato de cereal con leche, que son puros carbos simples, prefiero un huevo con tortilla y vegetales o un pancito con jamón y queso. Eso me ayuda a sentir más saciedad y no pasar hambre. Yo sé que por un tema de tiempo tal vez en la mañana no pueda hacer el desayuno, pero entonces déjelo preparado la noche anterior. Su cuerpo y su peso se lo van a agradecer.
  6. No cuento calorías: No me importa si una comida tiene 300 o 100 calorías. No me pregunto “si engorda o no engorda”. Me pregunto si es nutritivo y si aporta algo bueno para mi cuerpo. Hay muchos productos en el mercado que dicen “solo 150 calorías” pero tal vez son solo calorías vacías y uno se los come nada más para llenarse. Prefiera la mayor parte del tiempo carbos complejos, proteínas o frutas que sean buenas para su mente y su cuerpo.
  7. Todo con moderación, hasta la moderación: Hay ocasiones sociales o momentos en las que hay que comer lo que a uno le ofrecen, por educación y por que en la vida no todo puede ser dieta y ejercicio. Las disfruto, las agradezco y luego sigo con mi vida normal y saludable. No se angustie ni se coma los alimentos con remordimiento porque eso no le va ayudar a bajar de peso, si no sus hábitos diarios.
  8. Disminuí poco a poco la necesidad de comer cosas dulces: El azúcar es como una droga. Entre más coma, más quiere. Antes de bajar de peso siempre se me antojaba algún dulce después de comer, pero poco a poco comencé a eliminar la dependencia del azúcar en mi cuerpo. Todavía me gusta la repostería, pero la dejo para los fines de semana y prefiero la que yo hago en casa. ¿Cómo lo hice? Me propuse primero una semana sin azúcar y luego un mes, para desintoxicar mi cuerpo y luego ya no la necesitaba tanto.
  9. Uso la olla de cocimiento lento: siempre bromeo con que la olla de cocimiento lento es una de mis mejores amigas. Juro que sí tengo amigas de verdad, pero la olla es una de mis aliadas para cocinar saludablemente.  Dejo haciendo la comida en la mañana o la noche anterior y sin mucho esfuerzo y tiempo está lista la cena. Si no tiene una, compre y es una muy buena inversión.
  10.  Y por supuesto hago ejercicio. Ya usted conoce la cantaleta, tal vez le da pereza o piensa que no tiene tiempo, pero hay que empezar con algo. Nadie comienza corriendo 42 km, hay que proponerse metas realistas de acuerdo con sus posibilidades. Primero me propuse hacer dos días por semana, luego 3, luego iba día de por medio y así hasta que se fuera convirtiendo en un hábito diario.

Si no está contenta con usted misma, haga algo, no se quede autodestruyéndose todos los días con malos hábitos. Empiece por quererse y cuidarse más a sí misma. Sí se puede y  no hay que sufrir en el intento. Por supuesto aquí en Libre de Culpa, le ayudamos 🙂

¡Feliz año nuevo!

Shir

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