Mi tradicional salsa de tomate multiuso

En estos días en mi página en Facebook he estado dedicando varios post a ideas para planificar lo que vamos a comer durante la semana, porque esa es la mejor forma para mantener una alimentación saludable: que no nos agarre la calle con hambre, porque terminamos comiendo cualquier cosa.

El requisito principal para lograrlo es que sean recetas prácticas que nos duren varios días en la refri, y por eso hoy voy a compartir el secreto de mi tradicional salsa de tomate que uso para todo: pastas, huevos rancheros, pollo, y hasta para una crema de tomate si le agregamos leche.

Se puede guardar en recipientes de vidrio bien herméticos durante toda la semana. Son más nutritivas y ricas que las salsas que venden ya preparadas en el supermercado, muchas de las cuales tienen un montón de azúcar  (por eso siempre hay que leer la etiqueta).

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Ingredientes 

(Para un litro de salsa aproximadamente)

  • 1 kilo de tomates maduros en cubos grandes
  • 1/2 taza de cebolla en cubos
  • 3 dientes de ajo picado
  • 3 cucharadas de vino blanco
  • 1 trozo de zanahoria
  • 3 cdas de aceite de oliva
  • Un tallo de albahaca
  • Especias frescas o secas como tomillo y orégano
  • Sal, paprika y pimienta negra al gusto

Preparación 

En una olla sofría el aceite, la cebolla y el ajo  por unos 2 minutos. Agregue el tomate, la zanahoria,  el tallo de albahaca (entero, sin deshojar), el tomillo, orégano y el vino blanco. Si el tomate no está muy maduro, le puede agregar un poquito de agua para que tenga más líquido.

Mezcle bien, tape y cocine a fuego lento hasta que el tomate esté totalmente suave.

Retire del fuego y saque el tallo de albahaca  y la zanahoria. Deje enfriar un poco y licúe o pase por el procesador de alimentos para que se deshagan los trozos más grandes. Si lo licúa caliente tenga el cuidado de poner una toalla de cocina encima  de la tapa de la licuadora porque el vapor puede abrirlo y hacer un desastre tipo película de Hitchcock 🙂

¡Después de licuar devuélvalo a la olla, salpimente, agregue la paprika y listo! Si la siente muy ácida o el tomate no estaba muy maduro le puede agregar una pizca de stevia o endulzante sin calorías. Déjela enfriar y guarde en la refrigeradora bien tapada, por hasta una semana.

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